Hacer concreto lo que no se ve
Quien valora una consultoría de imagen no sabe qué recibirá: la descripción «análisis del color y del estilo» no dice nada sobre duración, método y material final. Es la razón por la que la comparación entre profesionales casi siempre acaba en el precio.
La forma más eficaz de salir de ahí es mostrar el entregable: un ejemplo anonimizado del documento que se entrega, su estructura, qué contiene. Una clienta que ve lo que se llevará a casa valora el servicio, no la hora de trabajo.
La estructura de los paquetes debería seguir los usos reales: quien quiere solo la parte de color, quien quiere también armario, quien quiere acompañamiento. Niveles claros con contenidos distintos funcionan mejor que un servicio único que hay que aceptar o rechazar.
Los elementos que hacen concreta la propuesta
El gráfico es cualitativo e indica cuánto ayuda cada elemento a la clienta a valorar el servicio.
Cómo hacer concreta la propuesta
Muestra el documento final
Anonimizado, con el consentimiento de quien lo recibió.
Construye niveles por contenido
No por duración del encuentro.
Declara estructura y tiempos
Qué ocurre y cuánto dura.
Desplaza la comparación
Del coste por hora a lo que queda.
En la propuesta
- Muestra un ejemplo anonimizado del documento final.
- Ofrece dos o tres niveles con contenidos claramente distintos.
- Declara duración y estructura del encuentro.
El ejemplo del documento desplaza la conversación del coste de la hora al valor de lo que queda, que es exactamente el terreno donde una profesional preparada puede competir.
Los niveles deben distinguirse por contenido y no por duración: «dos horas en lugar de una» no ayuda a elegir, mientras que «con o sin la parte de armario» es una distinción que la clienta sabe valorar.
Del discurso a la consultoría guiada
Saloria lleva la consultoría guiada también a asesores de imagen: análisis facial, plan del look y protocolo ayudan a hacer concreta una asesoría que a menudo queda abstracta entre paletas, proporciones y referencias.