Enseñar un método, no solo una técnica
En las escuelas la parte técnica está estructurada y evaluada; la conducción de la consultoría casi nunca. Las alumnas salen sabiendo cortar y sin saber conducir la conversación que precede al corte, que es la competencia por la que luego se las juzga en el salón.
Explicitar el método permite enseñarlo y evaluarlo: qué informaciones se han recogido, cómo se ha motivado la propuesta, qué se ha entregado. Son criterios observables, mucho más valorables que un juicio global sobre la capacidad relacional.
Está además la cuestión del modelo, que en una escuela es a menudo una persona que se presta para la práctica. El consentimiento, la gestión de las imágenes y la claridad sobre lo que se hará exigen especial atención, porque el contexto formativo no reduce las obligaciones.
Qué se vuelve valorable con un método explícito
El gráfico es cualitativo e indica cuánto se vuelve observable y valorable cada aspecto de la consultoría.
La secuencia en el aula
Muestra el método
La docente conduce, el grupo ve el razonamiento.
Haz practicar
Cada alumna conduce y produce un documento.
Evalúa por criterios
Informaciones recogidas y motivación de la propuesta.
Compara en grupo
Cinco documentos sobre el mismo caso enseñan mucho.
En el aula
- Evalúa la consultoría con criterios observables, no con impresiones.
- Haz producir un documento en cada práctica.
- Gestiona consentimiento e imágenes de los modelos como en un servicio real.
El documento producido en cada práctica es además la herramienta de evaluación más práctica: muestra qué ha observado la alumna, qué ha propuesto y cómo lo ha motivado, sin necesidad de asistir a cada conversación.
Enseñar el método tiene un efecto que va más allá del aula: una alumna que llega al salón con una estructura de consultoría es inmediatamente más útil, y la escuela se beneficia en reputación ante los negocios que contratan.
Del discurso a la consultoría guiada
Saloria lleva la consultoría guiada también a academias beauty y escuelas de peluquería: análisis facial, plan del look y protocolo ayudan a hacer visible a los estudiantes el paso entre análisis, propuesta y protocolo.