Imágenes más sensibles, reglas más estrictas
Las fotografías usadas para documentar un recorrido estético se refieren a menudo a zonas del cuerpo y condiciones que la clienta no comparte de buen grado. Tratarlas con el mismo nivel de atención que una foto del rostro es insuficiente: cambia la sensibilidad del dato y por tanto la forma de gestionarlo.
La comparación antes-después es la herramienta más eficaz para mostrar resultados graduales y también la más delicada. Hace falta un consentimiento específico para la documentación interna y otro distinto y revocable para cualquier uso público, sin presumir el segundo del primero.
La conservación hay que limitarla y declararla. Un archivo de imágenes corporales acumulado durante años es un riesgo desproporcionado frente al beneficio: un periodo definido, con supresión efectiva, protege al centro más que cualquier cautela en la publicación.
Dónde se concentran los riesgos
El gráfico es cualitativo e indica cuánto expone al centro cada aspecto cuando no está bien planteado.
Cómo plantear la gestión
Separa las finalidades
Documentación del recorrido y publicación.
Define la conservación
Ligada a la duración del recorrido.
Archivo único y protegido
Nunca en los teléfonos personales.
Establece quién suprime
Una persona de referencia para las peticiones.
Cómo plantearlo
- Consentimientos separados para documentación y publicación.
- Periodo de conservación definido y respetado.
- Archivo de acceso limitado, no en el teléfono personal.
Las imágenes en los teléfonos personales de las profesionales son el problema más extendido y el menos abordado: salen del control del centro, quedan en las copias de seguridad y sobreviven a cualquier petición de supresión.
Declarar la conservación limitada es además un argumento hacia la clienta. En un ámbito en que muchas personas dudan antes de dejarse fotografiar, saber que la imagen desaparecerá al final del recorrido hace el consentimiento más fácil de obtener.
Del discurso a la consultoría guiada
Saloria lleva la consultoría guiada también a centros estéticos: análisis facial, plan del look y protocolo ayudan a convertir el diagnóstico estético en una propuesta visual, prudente y comprensible.