Una pantalla para muchas
En el aula la consultoría no ocurre entre dos personas sino ante un grupo. Eso cambia el requisito principal: hace falta poder proyectar o replicar lo que la docente está mirando, de lo contrario las alumnas ven la postura y no el razonamiento.
El segundo uso está en las prácticas. Cada alumna conduce una consultoría y produce un documento: es material valorable, comparable entre alumnas y archivable para mostrar los progresos con el tiempo.
La gestión de las imágenes exige reglas claras. En un contexto en que varias personas ven la misma pantalla y los modelos son a menudo estudiantes o conocidos, consentimiento, conservación y uso didáctico hay que definirlos antes, no caso por caso.
Qué hace falta en un contexto formativo
El gráfico es cualitativo e indica cuánto sirve cada característica en el uso didáctico.
Cómo usarla en el aula
Comprueba la visibilidad
El grupo debe ver lo que mira la docente.
Haz producir documentos
Uno por práctica, comparables.
Archiva en un único sitio
Nada de imágenes en dispositivos personales.
Revisa en grupo
La comparación entre documentos es la parte formativa.
En el aula
- Comprueba que el grupo vea lo que mira la docente.
- Haz producir un documento en cada práctica.
- Define antes las reglas sobre consentimiento y uso didáctico de las imágenes.
La revisión en grupo de los documentos producidos es el ejercicio más formativo: comparar cómo cinco alumnas han motivado la misma propuesta hace visibles los criterios mucho mejor que una clase teórica.
El archivo de las prácticas sirve además a la escuela: muestra la evolución de una alumna con el tiempo y aporta material concreto en las conversaciones con los negocios que contratan.
Del discurso a la consultoría guiada
Saloria lleva la consultoría guiada también a academias beauty y escuelas de peluquería: análisis facial, plan del look y protocolo ayudan a hacer visible a los estudiantes el paso entre análisis, propuesta y protocolo.