Pocos datos, tres preguntas
Una reserva típica recoge nombre, contacto y servicios elegidos. Sobre cada uno hay que responder tres preguntas: por qué hace falta, cuánto tiempo se guarda y quién puede verlo. Son respuestas que se dan antes de publicar el formulario, no cuando alguien las pide.
El nombre y el servicio hacen falta para ejecutar la cita. El email sirve para confirmar y recordar. El teléfono sirve si el salón lo usa para avisar de un cambio: si no lo usa nunca, pedirlo como obligatorio es recoger un dato sin finalidad, y es el error más extendido.
La nota libre merece atención aparte. Es el campo donde las personas escriben espontáneamente informaciones que no se habían pedido —alergias, embarazos, tratamientos— y que pertenecen a categorías más delicadas. Hay que tratarla con el mismo cuidado que una ficha técnica, no como un comentario cualquiera.
Por qué se pide cada dato
El gráfico es cualitativo e indica cuánto se necesita cada dato para ejecutar la cita.
Dato, finalidad y duración
La tabla conecta cada dato recogido con la finalidad que lo justifica.
| Dato | Por qué hace falta | Atención |
|---|---|---|
| Nombre | Identificar la cita | Siempre necesario |
| Confirmación y recordatorio | Obligatorio solo si lo usas | |
| Teléfono | Avisos urgentes | No lo pidas si no lo usas |
| Notas libres | Indicaciones de la clienta | Pueden contener datos delicados |
Cómo plantearlo
Enumera los campos
Y para cada uno la finalidad concreta.
Quita los obligatorios inútiles
Si no lo usas, no lo pidas.
Enlaza la información
Donde se reserva, no solo en la portada.
Define las duraciones
Con tu asesor, y respétalas.
Para arreglar
- Haz obligatorios solo los campos que usas de verdad.
- Enlaza la información donde se reserva, no solo en la portada.
- Trata las notas libres como información delicada.
La prueba más sencilla es preguntarse, campo por campo, qué pasaría sin él. Si la respuesta es «nada», el campo no debe ser obligatorio: cada dato recogido y nunca usado es un riesgo sin contrapartida, además de un motivo más para abandonar el formulario.
Otro punto práctico tiene que ver con la unicidad de los contactos. Si email y teléfono identifican dos fichas distintas de la misma persona, la reserva pública no debe elegir por su cuenta ni revelar que esa persona ya es clienta: se detiene y el salón lo resuelve internamente.
Reserva sin cuenta, campos que decides tú
En Saloria la clienta reserva sin crear una cuenta: nombre y al menos un servicio son los únicos campos siempre exigidos, y el salón decide si hacer obligatorios apellido, notas, email y móvil. Si email y teléfono resultaran asociados a dos fichas distintas, la reserva pública se detiene sin revelar nada sobre la existencia de una clienta.
Preguntas frecuentes
¿Qué datos hacen falta para una reserva?
Nombre y servicios elegidos. Email y teléfono solo si los usas de verdad para confirmar, recordar o avisar.
¿Las notas libres son un problema?
Hay que tratarlas con cuidado: las personas escriben espontáneamente alergias o tratamientos, que pertenecen a categorías más delicadas.
¿Hace falta una cuenta para la clienta?
No, y no tenerla reduce los datos recogidos. En Saloria la reserva se hace sin cuenta, con un enlace para cambiar o cancelar.